El gobierno sacará adelante una ley de transparencia que no preocupará a muchos y que, dado su nombre, contentará a otros.
No obstante, cabe preguntarse hasta qué punto se avanza en el derecho de acceso a la información pública de las administraciones, cuando la nueva norma avalará el silencio administrativo negativo. En la práctica, ciudadanos y periodistas en el ejercicio de sus funciones, podrán encontrarse con la callada por respuesta ante la solicitud de un dato.
Si contactas con tal administración y esta no te contesta en un plazo estipulado, se entenderá que no procede dar información sobre tu solicitud. La diferencia es que ahora, la administración de turno no tendrá que decirte por qué te oculta el dato. Esto no suena precisamente a más transparencia.
Por Telma
viernes, 13 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
EGM, la noche electoral de los medios
Ya ha salido la primera oleada del Estudio General de Medios (EGM). Al igual que en una noche electoral, todos los partidos ganan, todos los medios también lo hacen en cada nueva oleada del estudio de audiencias.
Su radio, televisión o periódico se venderán estos días como "el líder absoluto", "el que más crece", "el que menos pierde", etc. Son interpretaciones ciertas que, no obstante, en muchos casos, evitan decir que el "líder absoluto" lo es aún, aunque se oculte todo lo que ha perdido. Que el que más crece puede serlo solo con respecto a las malas cifras cosechadas en la última oleada y que el que menos pierde, ciertamente, pierde. Como aquellas televisiones que venden su programa tal como "el mas visto de tal día en las televisiones comerciales", como si las públicas no contasen a la hora de fijar su share.
No se confundan, porque, evidentemente, hay medios a los que les va mejor que a otros, aunque la tónica sea que no le va bien a ninguno, como al resto de empresas.
El de los medios de comunicación, no obstante, es un sector altamente significativo. Su precarización es evidente para el común de sus trabajadores, aunque la percepción sea otra debido a las "grandes estrellas" mediátiocas que ocultan al consumidor medio el verdadero panorama, desolador, de este mundo. Los medios viven de los anuncios y las empresas no están para poner publicidad. Las administraciones eliminan sus ayudas y los lectores, en su intento por reducir gastos, no están dispuestos a pagar por estar informados.
Esto deriva en ERES masivos, el cierre al mes de varias cabeceras, medios o delegaciones en toda España, la reducción salarial, de plantilla y el aumento de informaciones por informador, que no hace sino reducir la calidad de lo que se publica. Los miles de jóvenes licenciados en periodismo que quieren acceder a este mundo, naufragan en pocos años tras agotarse las becas con las que pueden ser explotados y las reformas laborales y cierres masivos no ayudan a los periodistas veteranos.
En un sector ampliamente competitivo, nadie publica sus desgracias, por lo que la grave crisis del sector comunicativo se oculta a la opinión pública, cada vez más en su contra "gracias" al "trabajo" de los que se hacen llamar periodistas a pesar de hacer otra cosa, el mundo rosa y del espectáculo, y a la cada vez más evidente deriva ideológica de los grandes medios, en pugna por llevarse el último euro que el poder político está dispuesto a dar al más amigo.
Eso sí, cabe desde aquí la más sincera muestra de agradecimiento a esas modestas o grandes cabeceras, medios y periodistas que, a pesar de todo, siguen peleando por presentar información veraz y no sesgos y opiniones a sus lectores. Busque y compare. Con una mínima atención a su trabajo diario sabrá de sobra a quién vale la pena seguir.
Por Luis
miércoles, 11 de abril de 2012
La prima de riesgo
La prima de riesgo vuelve a estar en el punto de mira informativo en España, cinco meses después. Nada se había sabido de ella desde que en medio de la campaña electoral para las generales, ayudó a precipitar la caída de un gobierno herido de muerte, porque ella no entiende de jornadas de reflexiones.
Durante este nuevo mandato de Rajoy, no había aparecido hasta que comenzaron los gérmenes de la protesta social en forma de huelga, gresca en la calle y perplejidad ante la amenaza de recortes en sanidad, educación e investigación, más allá del tijeretazo ya hecho en los presupuestos.
La prima de riesgo despunta ahora, nuevamente, como queriendo advertirnos: "Cuidado con intentar revolverse, plebe. No hay alternativa a los recortes, sigo aquí". La única pega que veo es que "los mercados" de deuda existen y no son ni tan volátiles ni aleatorios ni tan impersonales como quieren que creamos.
Ya en noviembre pensaba que la deuda de España se seguiría pagando. Si tuviera pasta, yo mismo habría comprado bonos entonces, porque los que lo hicieron en aquel momento consiguieron un interés récord. Los especuladores siguen lucrándose con estos vaivenes, que sabiamente saben llevar a cifras de alarma social cuando el pueblo amenaza con frenar las medidas políticas que garantizarán en los próximos años cancha libre total para el especulador y el defraudador.
Por Luis
martes, 10 de abril de 2012
Recortes ¿para qué?

Anuncia Mariano Rajoy que recortará 10.000 millones de euros más en sanidad y educación para cumplir el objetivo de déficit. Después de los presupuestos presentados, esto no corrobora más que un objetivo cortoplacista, sin aportar ni un viso de luz sobre el modelo económico definitivo que ha de sacarnos de la crisis.
Lo que prima es el ahorro a toda costa, pero sin una verdadera reflexión de dónde y cómo. Primero se anuncian los recortes, luego se debatirá el cómo.
Hay un cierto consenso en que la rotura de la burbuja inmobiliaria es parte importante en la crisis de desempleo y que todo ello evidencia el fin y colapso de un modelo económico para el que, casi un lustro después de empezar todo este caos, sigue sin definirse claramente hacia donde redirigir nuestros esfuerzos productivos.
Recortar en sanidad es tocar el último pilar del estado social. Recortar en educación es echar más barro sobre el sistema educativo más pobre de Europa, estando a la cola nuestros estudiantes en todos los rankings, y lastrar el porvenir de una sociedad con cada vez más casos de analfabetismo funcional. Pero va bien para producir borregos a los que convencer para el voto con lemas como "el cambio es bueno", toda una definición de argumento ad novitatem que ha convencido a miles de votantes sin plantearse si quiera a dónde nos iba a llevar ese cambio. Porque un cambio puede ser bueno pero también malo, sorprende el tener que recordarlo.
Recortar en investigación es, sencillamente, condenarnos a seguir apostando por modelos económicos y productivos arcaicos. Y todo ello duele especialmente cuando sí hay otros posibles mecanismos de ahorro antes de atentar contra lo que verdaderamente puede sacarnos de esta situación a medio plazo. Ahí está Defensa, el Antiguo Régimen (Iglesia y Monarquía), y las evidentes y sonrojantes duplicidades entre diputaciones y delegaciones provinciales de los gobiernos autonómicos.
Por Telma
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